COMPOSICIÓN FOTOGRÁFICA

Como mejorar nuestras fotografías.

Algunos conceptos previos

No importa el medio, fotografía, cine, pintura, incluso en la ordenación de los objetos de una habitación, en todos se pueden aplicar las mismas normas de composición. En cualquier encuadre visual, si lo hacemos de forma consciente, podemos conseguir transmitir un mensaje de forma eficaz.
No es necesario que el espectador conozca estas normas, ya que todos estamos psicológicamente predispuestos a responder de la misma manera frente a ciertas formas.

El caso es que existen unas «normas» que definen el equilibrio en la composición de una imagen, para poder transmitir de forma eficaz un mensaje. Se pueden aplicar todas ellas a la vez o solo alguna, dependiendo de la imagen. Obsérvese que «normas» va entrecomillado porque hay que entender que ninguna de estas normas se deben tomar como normas fijas, son solo orientativas, y la propia imagen junto con la creatividad del autor harán conveniente o no su utilización.

El horizonte

El horizonte es cualquier línea que divide la imagen horizontalmente en distintas zonas. Para que la imagen resulte equilibrada, el horizonte se debe situar en una de las dos líneas que dibujaremos imaginariamente y que dividen el encuadre en tres partes iguales.

La ley de los tercios

Partiendo de las dos líneas imaginarias del horizonte se trazan otras dos iguales en la vertical, los cuatro puntos en los que se cruzan, son los puntos de máximo interés. En uno de esos puntos colocaremos el objeto que deseamos resaltar del resto. Inconscientemente, el observador intentará buscarlo ahí, si lo encuentra sentirá que la imagen está equilibrada. También, el objeto principal puede alejarse de los puntos hacia fuera, creando una sensación de amplitud con cierto desequilibrio que puede resultar muy efectiva si es lo que buscamos.

La imagen centrada

En el caso de imágenes simétricas y en primeros planos de objetos simples, se puede centrar la composición de la imagen. En estos casos, se trazaría una línea imaginaria por el centro de la vertical y tres líneas por la horizontal, los tres puntos en los que se cruzan serán los puntos de máximo interés.

Diagonales

Se puede componer también la imagen llevando el horizonte a una diagonal o creando varias diagonales, en este caso se creará una sensación de caída, vértigo o incluso de movimiento. Para que una diagonal sea efectiva puede ser buena idea hacerla coincidir con la ley de tercios horizontalmente. También hay que pensar, que la diagonal que resulta mas equilibrada es siempre 45º, otros grados parecerán en la mayoría de los casos una mala horizontal o una mala vertical.

La dirección y la perspectiva

Con los objetos alargados o los grupos de objetos hay que tener en cuenta que llevan consigo una dirección, para que resulten equilibrados dentro de la escena, se pueden hacer coincidir con las líneas del horizonte, las de los tercios o centradas.
También se les puede hacer seguir la perspectiva de la imagen hacia el centro o a las esquinas, pero sin olvidar las anteriores normas.

El ritmo

Cuando en una imagen nos encontramos con varios motivos geométricos iguales, ya sea alejándose o acercándose, siguiendo el horizonte, la vertical o en desorden, se produce una sensación de ritmo. Es un efecto que podemos utilizar conscientemente para crear una sensación de movimiento o dar agilidad a la imagen, aunque también sirve para crear una sensación de orden o armonía.

La figura

Suele ser el tema principal de la imagen, su forma puede ser cualquiera, pero para centrar la atención en ella, debe ser siempre el punto de máximo enfoque. Hay algunas normas que la complementan, por ejemplo, en el caso de un rostro el punto de máximo enfoque debe estar en los ojos. En el caso de figuras mas abstractas es buena idea hacer coincidir el punto de máximo enfoque con la ley de tercios.
La forma que llena la figura dándole sensación de tres dimensiones, se llama volumen, y puede utilizarse para crear una composición dentro de la composición principal, buscando así juegos de equilibrio.

El color y la textura

Teniendo en cuenta el circulo cromático, se puede componer con el color, utilizando colores fríos o cálidos, colores consecutivos para dar sensación de continuidad o opuestos para crear separaciones. Hay que observar los colores porque también crean formas y líneas imaginarias que dividen la imagen, y que podemos utilizar para equilibrarla.
Además según los colores se pueden crear puntos de interés, el rojo siempre se convierte en el principal foco de interés, aunque en general todos los tonos saturados crean interés, el efecto contrario de opacidad se consigue con los tonos verdes.
En las imágenes en b/n o duotonos los colores son sustituidos por tonos y contrastes, puede parecer que el efecto del color se simplifica, pero en realidad hay que tenerlo mas en cuenta, ya que el efecto de la ausencia de color resulta mucho mas efectivo dentro de la composición, las distintas densidades y contrastes crean formas mas simples y concisas.
Las diferentes  texturas de los objetos se comportan igual que colores, delimitando zonas que hay que tener en cuenta a la hora de componer la imagen, además, los distintos grados de rugosidad del objeto pueden influir en el equilibrio dándole más o menos peso dentro de la imagen.

Horacio Zarlenga

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